¿No les pasa con las grandes novelas que recuerdan incluso de los lugares donde las leyeron?
Este último tiempo he leído mucho a Cărtărescu (escribí esto sobre El ruletista) y a Milorad Pavić, el mago de la ciudad blanca. Al adentrarme en sus mundos literarios, además de divertirme, aprendo.
¡Stendhal! Siempre se vuelve a Lucien Leuwen, siempre es bueno enclaustrarse en La Cartuja de Parma y redoblar la apuesta por el Rojo y el Negro. ¡Ni qué decir de Armance!
Conversación en La catedral es mi novela favorita de Vargas Llosa: es envolvente y total.
¿Ya se leyeron el último de Schweblín? Me gustó mucho Kentukis y admiro la maestría de su Distancia de rescate.
¡Hay tanto por leer todavía! Mis próximas lecturas incluyen libros de Tatiana Ţîbuleac, Goran Petrović y Nabokov.