La canción

Por fin la llamada escapó de la estación subterránea en Kharkiv, sobrevoló velozmente las grises ruinas de la ciudad, luego el campo desolado y segundos después se coló en el teatro de la lejana Mariupol sin pagar la entrada. La voz emocionada de mi madre me atropelló con una camionada de preguntas que fui respondiendo…